Lo primordial para animarse a una jugada de Póker, es conocer sus reglamentaciones y formas en el juego.
El Póker es un juego que propone ciertas variantes dependiendo del lugar en donde se lo juegue. De todas formas, si existen normas básicas que componen este esparcimiento. Lo básico y tradicional es que sí o sí, se debe apostar.
Las apuestas pueden hacerse con monedas, dinero, o hasta con porotos.
El mazo que se utiliza, es el que está compuesto por 52 naipes -existen variantes que indican que puede hacerse con esa cantidad o alguna modificada-.
Las cartas se reparten. Comienzan las apuestas. Si varios jugadores quieren “doblar” esa apuesta inicial, es donde más emocionante se pone este entretenimiento.
Ya se mencionó que lo más importante de éste juego son las apuestas, y hay una en particular: la “ciega”. Estas clases de apuestas son las que le otorgan dinamismo al Póker, ya que se hacen rotando.
Hay que tener en cuenta que en el Póker las apuestas son más importantes que las cartas propiamente dichas. Es el verdadero motor en el juego, lo que lleva a sus jugadores a ser tan fanáticos.
Encontrándole la vuelta al tema de los pequeños “truquillos” dentro del Póker, seguramente, van a ir desapareciendo las primeras frustraciones, como por ejemplo, perder algún juego que se creía ganado de ante mano.
Lo mejor que puede hacerse para adaptarse a este juego “traicionero” – desde un buen sentido de la palabra- es tenerse confianza como jugador, e irse adecuando a las reglas.



